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Muchos de nosotros apreciamos la tecnología de reconocimiento facial. Mejora la eficiencia y la seguridad. La utilizamos para desbloquear nuestros smartphones de alta gama y para desplazarnos con mayor rapidez por los aeropuertos. La Tecnología de Reconocimiento Facial (TRF - “Facial Recognition Technology”) se ha desarrollado durante décadas.

…¿pero constituyen los Derechos Humanos un Coste Oculto?

La inversión responsable es algo más que el hecho de reaccionar ante los riesgos y los problemas que abordamos actualmente. Es algo más que los criterios “verdes” y climáticos. Es el reconocimiento del papel de las finanzas en la sociedad.

La tecnología nos ha aportado algunos beneficios maravillosos, además de algunas inversiones maravillosas. Con el distanciamiento social durante la pandemia, la tecnología ha permitido la comunicación de muchas familias de manera no presencial, el trabajo a distancia de muchos profesionales, e incluso ha ampliado la atención sanitaria remota a través de la telemedicina.   

La tecnología de reconocimiento facial en su forma actual carece del consentimiento de las personas que son fotografiadas y carece asimismo de supervisión oficial. En muchos casos estamos sometidos a una vigilancia TRF sin nuestro conocimiento. Las identificaciones erróneas son mucho más frecuentes de lo que se podría esperar, y se producen de manera más sistemática entre determinados grupos étnicos.

Las identificaciones erróneas están creciendo y han provocado arrestos arbitrarios. En 2019, la ciudad de San Francisco, Estados Unidos, lugar de nacimiento del Reconocimiento Facial, prohibió su utilización para tareas de vigilancia policial. Poco después, varias grandes empresas tecnológicas anunciaron una moratoria de un año sobre la venta de sus productos TRF.

¿Cuáles son las controversias?

La falta de consentimiento, la falta de supervisión y el porcentaje de errores, así como los sesgos raciales y de género en las identificaciones erróneas se encuentran entre las controversias que se deben aclarar. Los inversores deben plantear las preguntas, antes de que determinemos cuál es la dirección a seguir.

¿Por qué ahora?

Se estima que existen mil millones de cámaras de vigilancia en funcionamiento[i]. Se calcula[ii] que China cuenta con una cámara por cada 2,3 ciudadanos, y que Estados Unidos dispone de una cámara por cada 2,4 ciudadanos. Los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos de Naciones Unidas (“Guiding Principles on Business and Human Rights” - UNGP) animan a las empresas a respetar los derechos humanos y a corregir los abusos cuando estos se producen. Hacen un llamamiento a las empresas para que realicen procedimientos de diligencia debida sobre derechos humanos con el fin de “conocer y mostrar” que respetan los derechos humanos en sus propias actividades, así como en las actividades directamente asociadas a sus productos, servicios, operaciones, y en sus relaciones comerciales.

Como inversor, Candriam comprende las responsabilidades de los gobiernos y de las autoridades a la hora de controlar los beneficios de la TRF, al tiempo que se respetan los derechos humanos fundamentales.  Asimismo, comprendemos que los inversores pueden contribuir a la asignación adecuada de capitales. Invitamos a los inversores a que presenten comentarios sobre nuestra propuesta de Declaración del Inversor, y a que se unan a nosotros en la realización de un procedimiento de diligencia debida sobre las empresas en las que invertimos, como parte de nuestro respeto global de los derechos humanos.  


[i] Lin, Liza and Newley Purnell. The Wall Street Journal. A World With a Billion Cameras Watching You Is just Around the Corner. Actualizado el 6 de diciembre de 2019.

[ii]  Ibid, y estimaciones de Candriam.