La proliferación de bienes y materiales desechables baratos es un subproducto clave negativo de la economía lineal, simbolizado para muchos por las numerosas imágenes de miles y miles de plásticos flotando en medio del océano. Con el fin lograr el cambio a una economía circular, los mercados de consumo se deberán centrar en los productos duraderos elaborados a la antigua usanza que están fabricados con materiales de buena calidad y que duran más tiempo.

Un producto que dura más tiempo, y cuya posesión se considera valiosa durante más tiempo, se empieza a considerar una buena compra incluso si el precio es más alto que el de sus rivales. Un caso de éxito espectacular es la prolongada campaña publicitaria del caro reloj Patek Philippe, descrita por un profesor de marketing en un artículo de 2015 en la revista The Atlantic como la mejor campaña de publicidad “de todos los tiempos”: “Ud. nunca posee realmente un reloj Patek Philippe. Ud. solo lo cuida para la siguiente generación.”[i]

Algunas empresas están experimentando asimismo con productos que pueden reparar ellas mismas, como el cuero auto-reparable y los materiales de construcción. Los científicos han experimentado con la incorporación del sulfoaluminato de calcio a materiales con base de cemento, con el fin de cerrar las grietas que pudieran aparecer más tarde.[ii] La empresa estadounidense SAS Nanotechnologies ha inventado unas microcápsulas auto-regenerables para pinturas que actúan como pigmento anti-corrosivo.

Otra estrategia para ampliar la vida útil tanto de los productos como de las materias primas es la modularidad: crear productos con un número limitado de componentes estandarizados y fácilmente desmontables que se pueden sustituir o recombinar para fabricar nuevos productos. La empresa holandesa Fairphone ha creado un smartphone diseñado para durar mucho más que el dispositivo tradicional, porque los usuarios pueden reemplazar con facilidad sus propias pantallas, baterías y otras piezas, a medida que se rompen, se desgastan o quedan obsoletas. Se promueve que los compradores devuelvan sus Fairphones o cualquier otro smartphone antiguo en la caja vacía, recibiendo de este modo un reembolso en efectivo o un descuento.

Desmontar para reutilizar o Reciclar resulta más fácil si los productos son “monomateriales” –fabricados con un único material-, o al menos con el número más pequeño de materiales necesarios. La empresa alemana Metro, que opera grandes almacenes exclusivos para socios, ha promovido el uso de monomateriales en sus envases siempre que sea posible para mejorar la Reciclabilidad, con el objetivo declarado de “apoyar la perspectiva de la economía circular”. Esto requiere un elevado gasto en I+D, pero las empresas químicas y de ingeniería están respondiendo a esta demanda. Por ejemplo, la empresa alemana Siemens, el fabricante de máquinas español Bosar Packaging y la empresa estadounidense de envasado Scholle IPN han desarrollado una técnica para fabricar película de embalaje monomaterial reciclable. El creciente y clamoroso movimiento a favor de la moda ecológica promueve que cada vez más prendas se fabriquen con algodón puro, nylon puro u otros materiales únicos.

Cuando los fabricantes no tienen otra opción que no sea crear un producto fabricado con varios materiales, también se puede trabajar para facilitar el desmontaje, por ejemplo, mediante la no incorporación de adhesivos o de residuos peligrosos. Esta posibilidad ha supuesto el nacimiento de un nuevo campo, el “desmontaje activo”, en el que el producto se diseña utilizando materiales y procesos que lo separan en reacción a un estímulo externo. Joseph Chiodo, un inventor que dirige una empresa denominada Active Disassembly Research, ha trabajado con Mitsubishi Heavy Industries, Sony y Nokia en proyectos de investigación en este ámbito. Él ha diseñado, por ejemplo, un tornillo que pierde su rosca cuando se calienta.

La generación de beneficios en la economía lineal se basa en la venta de tantos productos como sea posible, fabricados con los materiales más baratos disponibles, y en su sustitución por nuevas versiones a la primera oportunidad. Se puede tratar de coches, dispositivos mecánicos o ropa de moda. La competencia en la economía lineal acelera las modas cambiantes, puesto que todos los diseñadores, los fabricantes de smartphones, los fabricantes de automóviles intentan lanzar una nueva imagen, un nuevo modelo más atractivo, con un mayor factor “sorpresa”, y una mayor sensación de lujo. Por lo tanto, la transición a una economía circular deberá implicar un cambio significativo en la actual cultura de consumo y en los valores en los que se basa.


 

 

[i] https://www.theatlantic.com/magazine/archive/2015/03/the-big-question/384984/

[ii] https://www.researchgate.net/publication/257407061_Self-healing_of_surface_cracks_in_mortars_with_expansive_additive_and_crystalline_additive