28 SEP.

2020

Economía Circular: ¿El Paraíso Recuperado?

El aumento del interés por las cuestiones de economía circular relativas al cambio climático, las energías renovables y el reciclaje ha supuesto el nacimiento de sectores totalmente nuevos. En este documento examinamos los motivos del cambio del modelo económico lineal al modelo circular, las implicaciones de dicho cambio, y las oportunidades para los inversores generadas por este revolucionario cambio del mercado.

El aumento del interés por las cuestiones de economía circular relativas al cambio climático, la eficiencia energética, el uso de los recursos y la gestión de los residuos ha supuesto el nacimiento de sectores totalmente nuevos que han aportado un nuevo impulso a empresas existentes y que han implicado la creación de otras nuevas.

Las Naciones Unidas aprobaron los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, que incluyen “la energía asequible y limpia” y “los modelos sostenibles de producción y consumo”. En 2020, la UE publicó su nuevo Plan de Acción de Economía Circular con un énfasis en la prevención del envasado excesivo, mientras que China, anteriormente el centro del negocio global del reciclaje, en 2018 impuso restricciones estrictas sobre qué tipos de plástico se pueden importar.

En relación con la energía, se prevé que el hidrógeno sea la continuación de la energía solar y eólica como la nueva innovación en materia de generación de energía “ecológica”, y ya está atrayendo subvenciones gubernamentales e inversiones significativas por parte de inversores institucionales.

Aparecerán muchas oportunidades empresariales a la hora de proporcionar mejores soluciones de reciclaje. Este hecho está impulsado por factores económicos así como por factores regulatorios, puesto que, en la mayoría de los casos, la fabricación a partir de materiales reciclados requiere mucha menos energía y supone unos menores costes globales.

La proliferación de productos y materiales desechables baratos es un subproducto negativo clave de la economía lineal. Si se pretende cambiar este fenómeno, la transición a una economía circular implicará un cambio significativo de la actual cultura de consumo y de los valores en los que se basa.

Aunque actualmente la economía mundial solo es circular en aproximadamente el 9%, este hecho puede cambiar con mayor rapidez de lo que muchos imaginan, impulsado por un sentimiento de urgencia y un espíritu de innovación.  Como inversores responsables tenemos un importante papel que jugar a la hora de invertir en empresas que trabajan en el desarrollo de la economía circular.

  

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