20 JUL.

2018

2018 FIFA World Cup , Highlighted , SRI , Asset Class

ASG: ¿cuáles son los clubs europeos de primera división?

Hemos visto un Mundial transformado por el VAR, el sistema de asistencia arbitral, mientras que los clubs de fútbol europeos se centran también en otras tres letras, pero de carácter muy diferente.

La preocupación en torno a los criterios ASG (ambiental, social y buen gobierno) se está generalizando entre los inversores, los consumidores e, incluso, los clubs de fútbol.

Los clubs de fútbol, en un acto de compromiso con la sostenibilidad en sus localidades, han ido adoptando últimamente políticas ASG y las han integrado en sus estrategias de negocio.

Veamos algunas fuentes de inspiración.

 

De arriba abajo

El Camp Nou de Barcelona será una de las estructuras más sostenibles del fútbol internacional una vez terminado en 2023: recogida de aguas pluviales, reciclaje de aguas residuales e iluminación LED de baja potencia, sumados a estructuras sombreadas que requieran menos aire acondicionado en el recinto.

El club alemán VfL Wolfsburgo, de la Bundesliga, es un faro de sostenibilidad, con luces LED por supuesto. Tienen electricidad procedente de origen ecológico, utilizan papel reciclado e iluminación controlada por sensores de movimiento, y el canal local sirve para regar el campo de entrenamiento.

La iluminación implica, más allá del impacto medioambiental, un coste importante para muchos clubs, especialmente en el norte de Europa, donde las noches son más largas. Muchos han optado por tecnologías de ahorro energético. El club de fútbol Ajax de Ámsterdam ha puesto en marcha en su estadio un sistema alternativo de generadores de emergencia con casi 300 baterías del Nissan Leaf, un coche totalmente eléctrico. Estas baterías combinadas crean significativas reservas energéticas, al tiempo que hace uso de una tecnología ecológica obsoleta.  


Un mundo de color verde

La Juventus, que acaba de dar un gran paso con el fichaje de Cristiano Ronaldo, tiene una amplia política en materia de sostenibilidad. No solo se propone reducir residuos en las gradas, sino que también anima y conciencia a sus seguidores para que utilicen las estaciones de reciclaje disponibles, e incluso para que no lleven al estadio ningún residuo que no se pueda reciclar. Ya queda menos para alcanzar a esos aficionados japoneses que limpiaban las gradas tras el partido de su equipo en el último Mundial...

Algunas causas gozan de unanimidad y consenso: mientras que la Premier League inglesa se ha comprometido a acabar con los plásticos desechables en un plazo de dos años, el Tottenham Hotspur ha anunciado su prohibición a partir de la apertura de su nuevo estadio en 2019.

El Manchester United tiene posiblemente las políticas ambientales más avanzadas de la Premier League y cuenta con un puñado de certificaciones ISO de gestión ambiental. Utiliza aguas pluviales para el riego y tiene balsas de decantación en su centro de entrenamiento de Carrington. También ha puesto su mirada en el caucho para, junto con los patrocinadores Nike y Apollo Tyres, convertir zapatillas viejas de deporte y más de 2.000 neumáticos en superficies deportivas.

Por otro lado, el Real Madrid ha instalado en sus once campos de entrenamiento un césped artificial de nueva generación que no necesita mantenimiento y, por lo tanto, tampoco agua o sustancias químicas, donando su césped a colegios y agrupaciones locales.


Trabajadores sociales

Tal progreso en cuestiones de sostenibilidad y responsabilidad por parte de los clubs de fútbol europeos no se limita a la dimensión medioambiental, sino que son muchas también las iniciativas que surgen en el terreno de lo social, lo que les permite, además, aumentar el radio de influencia y prospección.

Los equipos llevan a cabo proyectos de alcance local para incentivar la práctica del deporte y formas de vida más sanas. Algunos clubs de fútbol han establecido fundaciones sociales para fomentar este trabajo, conocido a menudo en el mundo empresarial como responsabilidad social corporativa.

El Bayern de Múnich, campeón de la Bundesliga en catorce de las veinte últimas temporadas, lo ve simplemente como una cuestión de responsabilidad, mientras que el París Saint Germain articula tres principios rectores: ayudar a los jóvenes a encontrar un sitio en la sociedad y el mundo profesional; llegar a niños en zonas desfavorecidas (proveedoras por excelencia de jóvenes talentos) y confortar a niños que viven con una enfermedad.

Muchos clubs de fútbol, como el PSG, el Real Madrid, la Juventus o el Manchester United, ponen su mirada en la inclusión social. Esto se traduce en igualdad de oportunidades en la práctica del deporte para todas las personas, ya sea que vivan en barriadas desfavorecidas o tengan alguna discapacidad. Estos clubs están trabajando cada vez más para incentivar la participación de mujeres en el deporte.


Un caso ejemplar

El tamaño no es una traba a la hora de adherirse a criterios ASG. Podemos verlo en el Forest Green Rovers, de segunda división de la liga inglesa que por su compromiso medioambiental ha sido nombrado por la FIFA “club de fútbol más ecologista del mundo”.

Ya hace uso de electricidad ecológica. Además, ha prohibido el uso de pesticidas y de pasteles de carne, y planea hacer un nuevo estadio de fútbol totalmente de madera.

A fin de cuentas, los desafíos son los mismos, ya se trate de una multinacional o de un club de fútbol. Si el modesto Forest Green Rovers puede desarrollar políticas ASG, también pueden hacerlo otros clubs. Lo mismo ocurre en el caso de un gestor de carteras a la hora de plantearse invertir en un título: en la decisión de invertir, cada vez tienen más importancia los indicadores extrafinancieros. Y podemos contar con que esta tendencia vaya cobrando cada vez más fuerza en los próximos años.