¿Recuerda que la última subida de tipos del BCE fue hace más de 10 años?

En julio de 2011, Jean-Claude Trichet elevó su tipo de interés de referencia al 1,50 % a pesar de la crisis de deuda de la eurozona. Había que combatir la inflación, que se acercaba peligrosamente al... 2,50 %. Lo que ocurrió después es bien conocido y ha traumatizado a muchos inversores en renta fija ante la crisis de deuda periférica y la deflación en Europa.

Once años después, es difícil no comparar las situaciones: Christine Lagarde, que sucedió a Mario Draghi, se enfrenta de nuevo al dilema de luchar contra la inflación y preservar la estabilidad financiera. Aunque el BCE ha revisado sistemáticamente al alza sus previsiones de inflación, se está quedando corto. Ante un crecimiento anual de precios superior al 8 %, está preparando a los mercados para una primera subida de tipos en julio, a la que deberían seguir al menos dos subidas más de aquí a finales de año. Así,  la facilidad de depósito podría salir del terreno negativo y pasar del -0,50 % al +0,50 %.

Este ciclo de endurecimiento fue ampliamente anticipado por los mercados monetarios, pero aun así podría reforzar el cambio de régimen de renta fija que estamos viviendo, marcado por la subida de los tipos y el aumento de la volatilidad en los mercados financieros. ¿Cuáles son las consecuencias para los inversores?

 

Una curva más plana

Unas perspectivas de inflación que se espera que sigan siendo elevadas en los próximos meses y que lleven al BCE a revisar al alza sus expectativas de inflación en junio, abogan por una respuesta más rápida y fuerte a la subida de tipos del BCE en 2022. En este entorno, los tipos a corto plazo deberían seguir bajo presión, mientras que el movimiento alcista en el tramo a 10 años podría ser más limitado teniendo en cuenta los efectos negativos sobre el crecimiento de una política más restrictiva del BCE. Así pues, el aplanamiento de la curva del euro debería acentuarse en los próximos meses, sobre todo en caso de que se observe una desaceleración de la actividad

 

Mayor selectividad

El aumento de los precios reorienta el comportamiento de los agentes económicos y distribuye sus ingresos de forma diferente según su percepción. Los consumidores, preocupados por esta situación, aceleran inicialmente sus compras y renegocian sus salarios. Las empresas están subiendo los precios ante el aumento de los costes para proteger los márgenes. No todas las empresas pueden repercutir este aumento. Ante esta presión inflacionista y el endurecimiento monetario, es probable que aumente la dispersión. Las próximas publicaciones de beneficios trimestrales pondrán de manifiesto estas discrepancias y justificarán un alto grado de selectividad en el mercado de crédito.

 

Así pues, ¿cómo nos preparamos para este ciclo de subidas de tipos?

 

Favorecer los tipos variables

El cupón de los títulos de renta fija de tipo variable se reajusta periódicamente en función de un tipo de referencia (el tipo interbancario a tres meses) más un margen de crédito determinado por el mercado. Por lo tanto, los inversores están naturalmente protegidos contra la subida de los tipos de interés.

Hoy por hoy, contemplar una prima de crédito media de unos 120 puntos básicos resulta realista. Teniendo en cuenta que los tipos de interés a corto plazo están por encima del 1 %, esta estrategia podría dar sus frutos.

Además, la evolución de los títulos de renta fija de tipo variable guarda correlación negativa con el rendimiento de los títulos de deuda pública. Por ende, ofrecen una buena diversificación dentro de una cartera de renta fija.

 

Los cupones ligados a la inflación ofrecen una protección real

Dado que se espera que las cifras de inflación sigan sorprendiendo al alza en Europa en los próximos meses y las presiones inflacionistas van en aumento (precios de las materias primas, desglobalización, problemas en la cadena de suministro, etc.), los bonos ligados a la inflación son un instrumento interesante para protegerse del riesgo de sorpresas inflacionistas. Tras la reciente caída de las expectativas de inflación, nos parecen una alternativa relevante a los bonos nominales, especialmente en el extremo corto de la curva. Por consiguiente, la inflación que se acumulará en los próximos meses ofrece una importante protección contra una subida de los tipos reales.

 

Flexibilidad y gestión activa para su cartera de renta fija

¡La temática de la inflación vuelve a estar de plena actualidad! Seguirá copando los mercados financieros en los próximos meses. Esto podría incluso aumentar tras el embargo de petróleo ruso y un probable corte del suministro de gas en Europa. Se espera que el impacto de la restricción monetaria sobre el crecimiento económico sea más notable en la segunda mitad del año. En este contexto, la mejor solución para el inversor en renta fija será adoptar una gestión activa y flexible.