Se considera que el tabaco es el primer factor de riesgo de numerosas enfermedades crónicas. En particular, el tabaquismo es el origen de una tercera parte de los casos de cáncer. A falta de una solución radical, los tratamientos de ayuda para dejar de fumar constituyen el medio más eficaz de reducir una mortalidad que se puede evitar en gran medida.

Pulmón, vejiga, mama, colon, hígado, laringe… Los productos de la industria del tabaco son el origen de dieciséis tipos de cáncer, que se caracterizan por ser los más agresivos. Estos productos también son responsables de numerosas patologías cardiovasculares discapacitantes, o incluso mortales. El riesgo de padecer un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular se duplica en el caso de los fumadores; el tabaco es la primera causa de enfermedades respiratorias graves, como el enfisema y la bronconeumopatía obstructiva crónica (EPOC).

El balance para los seres humanos es especialmente grave, en particular en los países en desarrollo. De acuerdo con la OMS, el tabaquismo ocasiona más de ocho millones de muertes anuales en el mundo, lo que representa casi siete de cada ocho fallecimientos; y los fumadores -y los antiguos fumadores- no son las únicas víctimas del tabaco. Clasificado como cancerígeno hace veinte años, el tabaquismo pasivo ha hecho estragos, también entre los niños. De acuerdo con las conclusiones de un meta-análisis publicado en la revista académica Tobacco Control1, actualmente se encuentra asociado a un incremento del riesgo de padecer cáncer oral… incremento valorado en el 51%.

Un importante coste médico-económico

Los daños médico-económicos derivados del tabaquismo no son nada desdeñables, tal y como reflejan los resultados del primer estudio de referencia2, realizado hace cuatro años en 152 países. Se estimó que los costes asociados a las hospitalizaciones y a los tratamientos alcanzaron 422.000 millones de dólares en 2012, es decir, el 5,7% de los gastos sanitarios mundiales. Si combinamos los gastos directos e indirectos, el coste total del tabaquismo asciende a 1,436 billones de dólares, lo que representa el 1,8% del PIB mundial. Cuatro países concentran una cuarta parte de la factura global: China, India, Brasil y Rusia.

Por motivos sanitarios, económicos y sociales, las autoridades competentes han lanzado una intensa campaña de lucha contra el tabaco. Desde hace varios años, las campañas en los medios de comunicación, las advertencias ilustradas, los paquetes neutros, las prohibiciones de la publicidad, el establecimiento de una edad legal, el incremento de los gravámenes y de los precios, o incluso la restricción de los espacios en los que se permite fumar, han demostrado el interés de numerosos países. Algunos de ellos han ido incluso más allá, prohibiendo de manera definitiva la venta de cigarrillos a las personas nacidas después 2004. Por medio de esta medida emblemática, el gobierno neozelandés manifiesta claramente su ambición: convertirse en el primer país libre del tabaco en 2025.

Un arsenal incompleto e insuficiente

Prioridad mundial de salud pública, la eliminación del tabaco no se puede establecer fácilmente por decreto. De acuerdo con la OMS, el acompañamiento de un profesional de la salud y el recurso a medicamentos adaptados duplican las posibilidades de éxito. Sin una ayuda adecuada, el porcentaje de fracaso alcanza el 96%. En plena expansión, el mercado de los tratamientos de ayuda al abandono del tabaquismo se dividen en dos grandes categorías: los sustitutos nicotínicos y los tratamientos farmacológicos. En la actualidad se recomiendan diversas moléculas, como el bupropion y la vareniclina. Más recientemente, la citisiniclina ha completado el arsenal terapéutico disponible, aunque éste continúa siendo incompleto e insuficiente para paliar los múltiples fracasos y para limitar las recaídas a largo plazo. Utilizados como tratamientos de primera línea, los chicles, las pastillas y los parches presentan unos resultados sensiblemente inferiores a las opciones farmacológicas, sobre todo en las personas con fuerte dependencia.   

Homeopatía, hipnoterapia, acupuntura… Con frecuencia se otorga prioridad a métodos no convencionales, pero éstos resultan menos eficaces a escala global. A falta de pruebas irrefutables, los inhaladores electrónicos con o sin nicotina no se consideran como una alternativa viable. La doctrina científica es clara: la falta de datos probatorios sobre su eficacia y su inocuidad no permite afirmar que no presenten riesgos para la población.

Nuevas estrategias

El descubrimiento de un remedio universal contra la dependencia del tabaco representa la mayor esperanza para 1.300 millones de fumadores. Desde hace veinte años, la puesta a punto de una vacuna anti-nicotina moviliza la atención de los investigadores internacionales. Se han llevado a cabo múltiples trabajos, pero ninguno de ellos ha llegado verdaderamente a buen puerto. Actualmente existen nuevas estrategias innovadoras que se están estudiando. Entre las más prometedoras, un equipo estadounidense del Scripps Research Institute3 declara haber identificado una enzima capaz de destruir la nicotina en sangre antes de que llegue al cerebro. El ensayo con ratones parece mostrar su fiabilidad. Próximamente será objeto de ensayos en humanos.

Los progresos tecnológicos generan asimismo nuevas perspectivas. Diversas aplicaciones móviles acompañan a las personas que desean dejar de fumar. Una de las más populares, «QuitNow!», ofrece argumentos, consejos, trucos o juegos para ocupar la mente en los momentos de debilidad. Desarrollada por la empresa española Fewlaps, ya ha sido descargada por más de un millón de usuarios. Como mínimo, esta aplicación compensa una zona de fragilidad constatada con frecuencia en los diferentes tratamientos aplicados, aportando un apoyo permanente y personalizado a sus usuarios.

Como Actores del cambio, los inversores tendrán un papel importante que jugar en la lucha contra el tabaco. Como promotor de la salud pública, Candriam aportará su contribución a esta causa solidaria. Por medio de su equipo de expertos, Candriam tiene la ambición de identificar a las empresas más innovadoras capaces de descubrir y diseñar los desarrollos, los proyectos y las soluciones de futuro que resulten más útiles para la sociedad.

 

Cifras clave

  • El tabaquismo es la segunda causa de mortalidad en el mundo.
  • 65.000 niños mueren cada año debido a enfermedades asociadas al tabaquismo pasivo.
  • Del 70% al 80% de los infartos de miocardio en personas menores de 50 años están causados por el tabaco.
  • El tabaco es el primer factor de riesgo del cáncer de pulmón. El riesgo es diez a quince veces superior entre los fumadores.

Fuente: OMS

 

Día Mundial Sin Tabaco: una temática voluntarista

El primer Día Mundial Sin Tabaco se celebró el 31 de mayo de 1987. Desde hace treinta y tres años se ha celebrado cada año, en la misma fecha. La OMS y sus socios aprovechan sistemáticamente esta ocasión para informar y sensibilizar a las poblaciones acerca de los múltiples riesgos asociados al tabaquismo. Tras las cardiopatías, la salud pulmonar y la protección de los jóvenes frente a las manipulaciones de la industria tabaquera, la temática seleccionada para esta nueva edición presenta un carácter voluntarista: «¡Comprometido a dejarlo!» («Commit to quit!»), en otras palabras, comprometido con dejar de fumar. Antes de esta jornada, la OMS lanzó una iniciativa en la que proponía prestar asistencia a 100 millones de fumadores que trataban de abandonar el consumo de tabaco. Dentro del marco de un programa de acompañamiento iniciado el pasado diciembre, esta campaña ofrece herramientas y recursos que les permitan alcanzar su objetivo. En 2020, el tabaco era la principal causa de muerte y de discapacidad en el mundo, con más de diez millones de víctimas. El tabaquismo generaba una tasa de mortalidad superior al Sida, la tuberculosis, la mortalidad infantil, los accidentes de tráfico, los suicidios y los homicidios, considerados de manera conjunta… 

 


(1) « Secondhand smoke exposure and oral cancer risk: a systematic review and meta-analysis », Tobacco Control / British Medical Journal (abril 2021).

(2) « Global economic cost of smoking-attributable diseases », Tobacco Control / British Medical Journal (enero 2017).  

(3) « An enzymatic approach reverses nicotine dependence, decreases compulsive-like intake, and prevents relapse », Sciences Advances (octubre 2018).