En 2020, el mayor fabricante de glifosato anunció un acuerdo de 9.600 millones $ para liquidar los litigios incoados y futuros en los tribunales de Estados Unidos que alegaban que el pesticida había provocado problemas de salud. En 2021, el juez declaró que dicha cantidad era demasiado pequeña. Este hecho debería llamar nuestra atención.

Aunque no excluimos de manera explícita a las empresas de pesticidas de nuestras carteras ESG, las ventajas y las desventajas de los riesgos para los inversores y para la biodiversidad forman parte integral de nuestro análisis de las empresas más allá del sector de los productos químicos. En realidad, buscamos empresas alimentarias y minoristas alimentarios que tengan una actitud proactiva en el uso de pesticidas, en la medida en que conllevan un gran riesgo reputacional. La regulación de los pesticidas generalmente se establece a escala nacional o regional, mientras que el mercado es global. Los alimentos importados contienen trazas de productos químicos cuya utilización está prohibida en el país en el que se venden los alimentos.

Es difícil imaginar cómo se podría producir una oferta alimentaria global fiable sin pesticidas, ya sean biológicos o sintéticos. Al mismo tiempo, el mal uso de los pesticidas puede dañar nuestro mundo de manera irreversible. ¿Cómo podemos gestionar los equilibrios?